Jumel de Barneville, Marie Catherine Le. Baronesa d'Aulnoy (1651-1705)


Escritora francesa, más conocida como Madamme d'Aulnoy, nacida en 1651 en Barneville, el actual Calvados, y muerta en 1705.

Tras el retorno del interés por los cuentos de hadas como consecuencia de los trabajos sobre Perrault realizados por Marc Soriano, y de los que hizo Bruno Bettelheim sobre el Psychanalyse des contes de feés, se descubrió la persona y la obra de la baronesa d'Aulnoy. La primera parece quizás menos escandalosa que lo que pretendía su comtemporáneo d'Hozier, que intentó difamarla al decir, sin grandes pruebas, que llevó una vida de excesos; cuando realmente fue una mujer descrita por el Journal des savants como "una excelente persona". Por otra parte, su obra fue menos inconsistente de lo que afirma La Harpe, quien le reconoce el mérito de "haber sabido acercar el gusto de su tiempo a las frivolidades"; aunque la obra le valió a su autora el figurar en los tratados de Clío, entre las nueve mujeres de letras elegidas por la Académie des Ricovrati de Padua, para representar a las musas.

Comenzó su educación en el castillo de Barneville y, a partir del año 1661, cuando su madre -emparentada con el marqués de Béringhem, que a su vez era pariente de los Louvois- se quedó viuda, vivió en París. A la edad de quince años contrajo matrimonio con François de la Motte, barón d'Aulnoy-en-Brie, treinta años mayor que ella, y junto al cual tuvo cuatro niñas y un chico. Hay un episodio oscuro en su vida: se la acusó de haber participado en una maquinación política cuya víctima fue su propio marido. En verdad, éste había muerto de un tiro, y los conspiradores, el marqués Crux de Courboyer y el caballero de La Moizière, fueron decapitados los días 12 y el 13 de diciembre de 1669, espectáculo que dejó vacía la representación de Britannicus. Como consecuencia de este suceso estuvo presa durante dos años en un convento y, posteriormente, marchó a España, donde pasó el período comprendido entre los años 1678 y 1690, lugar donde estaba su madre, que había llegado a ser marquesa de Gudane. Viajó después hacia Inglaterra y, al parecer, allí frecuentó la compañía de Saint-Évremond, al que había conocido en su infancia como huésped de Barneville.

En 1690, publicó la Relation d'un voyage en Espagne y las Mémoires de la cour d'Espagne, obras en las que, con un estilo elegante y fácil, presentaba las costumbres y la vida política y mundana de la España de finales del XVII. Ese mismo año apareció la Histoire d'Hippolyte, conte de Douglas, novela en la que mezcló la realidad histórica y la ficción, siguiendo el modelo acuñado por la Princesa de Clèves. Las dos obras anteriores conocieron un éxito considerable y no dejaron de ser reeditadas a lo largo del siglo XVIII. A continuación, Madamme d'Aulnoy sacrifica su escritura a la moda de los cuentos de hadas, aparecida en Francia hacia 1685. Es posible encontrar en la Relation, la "Historia de Mira", variación sobre el tema de Melusina, y, en la Histoire d'Hippolyte, "La isla de la Felicidad", cuento muy bello y triste, cuyo tema es la huida del tiempo, ya utilizado por Tasso, y que retomará de nuevo, a finales del siglo XIX, el escritor danés Enhlenschläger.

En el estilo de Madamme d'Aulnoy destaca el gusto por la anécdota histórica, recurso utilizado frecuentemente en las Memoires de la cour d'Angleterre, en la novela histórica Histoire de Jean de Bourbon, prince de Carency, y en el Comte de Warwick (1703), en la que abundan las historias de piratas, hombres cautivados por los moros, liberaciones novelescas, etc. Al mismo tiempo que daba rienda suelta a su fantasía, escribió obras piadosas o eruditas, como Les sentiments d'une âme penitente, paráfrasis de los salmos, y la célebre Anthologie (llamada "de Barbin") des plus belles pièces des poëtes français depuis Villon jusqu'à M. de Benserade. En el conjunto de su obra descuellan, de 1696 a 1698, los ocho volúmenes publicados bajo el título genérico de Cuentos de hadas: Nuevos cuentos, Hadas a la moda, Ilustres hadas, etc., firmados por Madamme d'Aulnoy. Estas obras, escritas siempre con una intención moralizante, tuvieron tanta aceptación como las de Perrault, si bien las de éste son superiores en mérito literario. Las hadas son siempre bellas, jóvenes, elegantes, bienintencionadas y actúan razonablemente, porque en sus cuentos los verdaderos milagros son producidos por los méritos del héroe.

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Created: Thursday, February 18, 1999, 4:47:23 PM Last Updated: Thursday, February 18, 1999, 4:47:23 PM