1. Según don Marcelino Menéndez y Pelayo, en su reseña bibliográfica del libro Essaie sur les origines du fonds grec de l'Escurial, París, 1880 [Charles Graux Los orígenes del fondo griego del Escorial, Madrid, Fundación Universitaria Española, 1982, traducción y notas suplementarias por Gregorio de Andrés, página 15]: "¡Triste suerte la de los libros de Zurita! Legados por él a la Cartuja de Aula Dei, de allí los sacó arbitraria y despóticamente el Conde-Duque de Olivares, para enriquecer su biblioteca particular, en que míseramente, y sin utilidad de nadie, se perdieron." Graux (páginas 67-68) resume la historia de la biblioteca de Zurita según el relato de Dormer (libro I, capítulo XIX); Zurita donó en vida, en 1571, casi toda su biblioteca a la Cartuja de Aula Dei de Zaragoza. Se reservó precisamente el usufructo de treinta y tres volúmenes de historia. Las negociaciones entre los cartujos, el propio Zurita y Felipe II para que los libros pasaran a El Escorial no dieron fruto. Más adelante, en páginas 335-336, se nos cuenta la triste historia de la intervención de Olivares: en 1626 se celebraron Cortes en Barbastro y Calatayud, en las que estuvo presente el poderoso ministro de Felipe IV. Don Gaspar de Guzmán tuvo entonces ocasión de conocer la colección de libros y manuscritos que guardaban los cartujos y no cejó en sus intentos de apropiársela hasta que obtuvo una orden del Prior de la Gran Cartuja. En manos de su nuevo dueño, los libros fueron desapareciendo y malvendiéndose. Al no haber catálogo de la biblioteca del conde duque, o biblioteca de San Lúcar, hemos de conformarnos con el catálogo llamado Bibliotheca selecta, del que existe copia en la Biblioteca de Palacio, en el que se encuentra la nota (33 del capítulo IX en Graux), "Esta copia está fiel y puntualmente sacada del original que se conservaba en la biblioteca del Excmo. Sr. duque de Huescar". Gregorio de Andrés, en nota (u) al capítulo I, página 81, añade: "Hasta ahora no se ha logrado encontrar ningún inventario de los códices que poseyó Zurita; por lo que no se puede juzgar ni de la cantidad ni de la calidad de su colección; no obstante, creo que la biblioteca de Zurita no fue de mucha cantidad sino de calidad de mss.; de códices griegos apenas pasaron la docena; hoy se encuentra casi toda en El Escorial desde 1654." Graux, en la página 335, comenta: "El gran cronista de Aragón, Jerónimo Zurita, había reunido, no sin gran dispendio, durante cuarenta años de su vida, una copiosa y envidiable colección de códices latinos, griegos y de lenguas modernas. Muchas veces, cuenta él mismo, los había salvado de la destrucción, es decir, de las manos de los impresores y libreros, que los tenían condenados a ser troceados." En nota (a) al capítulo IX G. de Andrés confirma una hipótesis de Graux y afirma que los libros que quedaban en la biblioteca de Olivares fueron donados a El Escorial por el marqués de Liche hacia 1654. Se colocaron, muy probablemente, en el salón alto, para su encuadernación, por lo que no tienen las signaturas anteriores al incendio de 1671 del que, gracias a esa ubicación temporal, se libraron.
  2. Latassa, Félix Bibliotecas antigua y nueva de escritores aragoneses de Latassa aumentadas y refundidas en forma de diccionario bibliográfico-biográfico por Miguel Gómez Uriel. Zaragoza: Calisto Ario, 1884-1886. - 3 volúmenes.
  3. Para la correspondencia entre Antonio Agustín y Zurita así como numerosas noticias sobre éste y sus libros, cfr. Dormer, Progressos.
  4. Para la historia de la biblioteca de don Gaspar de Guzmán y el contenido de los dos catálogos que contienen la lista de obras, cfr. Gregorio de Andrés, "Historia de la biblioteca del Conde Duque de Olivares y descripción de sus códices," Cuadernos bibliográficos, 28 y 30, 1972 y 1973.