La Vida y Hechos de Estebanillo González


Último título del género picaresco publicado en Amberes en 1646. La obra se presenta como escrita por el propio Estebanillo González, bufón del general Ottavio Piccolomini, duque de Amalfi, gobernador de los Estados de Flandes, que solicitaba a través del libro una ayuda para retirarse de la corte y poner una casa de conversación (nombre que en la época se daba por lo general a los garitos de juego) en Nápoles.

La obra se presenta, en tanto que autobiografía, dentro de los moldes del género picaresco, al que el narrador se adhiere desde las primeras líneas al afirmar: "Y te advierto que no es la fingida de Guzmán de Alfarache, ni la fabulosa de Lazarillo de Tormes, ni la supuesta del Caballero de la Tenaza, sino una relación verdadera" (Al lector). Con ello, simultáneamente, la historia de Estebanillo se funde y se distancia de los libros de pícaros: se funde en tanto que el propio narrador se coloca en la estela de aquellos libros (serán frecuentes las alusiones a Lazarillo ya dentro de la historia, así como los episodios que lo recuerden, especialmente en lo que atañe a la afición de ambos pícaros por el vino) y se distancia en cuanto se protesta de la veracidad de la historia, pues no se trata de una autobiografía fingida por un autor literario, sino de la vida real de un personaje real que narra, dentro de los cánones de un género de éxito, su propia historia.

La obra se presenta dividida en trece capítulos, que narran, de forma casi simétrica, la vida picaresca del personaje a través de Italia, España, Portugal, Francia y Alemania hasta que entra al servicio de Piccolomini y lo que en dicho servicio le acontece tanto en la guerra (donde llega a desempeñar funciones de correo y a tratar a causa de ello con los emperadores y con los reyes de Polonia) como en la corte. A lo largo de sus aventuras, Estebanillo recorre casi toda Europa, desde Portugal hasta Lituania.

Respecto de la identidad de autor y narrador, el libro se siguió publicando como autobiografía del pícaro bufón. Entre los datos que avalan tal creencia contamos con la aprobación que Calderón de la Barca firmó para la edición española de la obra en 1652 y el testimonio de Nicolás Antonio, que incluye a Estebanillo como autor material del libro. Ya en nuestro siglo, los estudios estilísticos de la obra hicieran sospechar que su cuidado estilo, la gracia de su narración y, sobre todo, la gran cantidad de citas poéticas, e incluso de poemas atribuidos al propio bufón, no correspondían a personaje tan bajo como un bufón de corte (personajes que eran equiparados, por el trato que recibían de parte de su amos, con las prostitutas). Esta suposición, aunque discutible, toda vez que el personaje real pudiera haber estudiado y haber aprovechado en la realidad su contacto con el mundo cortesano más de lo que en el libro nos cuenta, tuvo como resultado un estudio de la corte flamenca del general Piccolomini, realizado en primer lugar por Marcel Bataillon, quien propuso como autor del Estebanillo al capitán italiano Geronimo de Bran, quien figura como autor de uno de los poemas laudatorios que abren el libro. Posteriormente, Antonio Carreira y Jesús Antonio Cid han propuesto, tras un profundo estudio estilístico que incluye la existencia de palabras sólo registradas hasta ahora en el Estebanillo, el nombre de Gabriel de la Vega, oscuro poeta y cronista español que trabajaba en la administración de la corte de Bruselas y que había tratado de abrirse camino en el campo de las letras con la redacción de dos poemas épicos titulados Libro de la feliz victoria (1640) y La Feliz Campaña (1643). A éste habría recurrido el bufón Estebanillo González, del que tenemos constancia documental, para encargarle la elaboración literaria de su vida a fin de obtener donativos para retirarse a mejor clima. Esta hipótesis se encuentra, como apuntábamos arriba, avalada por un estudio estilístico de primera magnitud, aunque carezcamos de una evidencia documental que permita estampar al frente del libro el nombre de Gabriel de la Vega.

Respecto del personaje, Estebanillo presenta una serie de puntos nuevos en relación con sus antecedentes literarios. Así, deja en suspenso su lugar de nacimiento entre Salvatierra de Galicia y Roma y no nos presenta una genealogía manchada o deshonrosa, sino que es hijo de un hidalgo empobrecido que deberá prescindir de sus preclaros orígenes familiares para ganarse la vida en la revuelta Europa de la Guerra de los Treinta Años. Con ello, Estebanillo da la vuelta al género picaresco, toda vez que, en lugar de encontrarnos con un pechero que intenta parecer hidalgo, tenemos a un hidalgo que prescinde de sus títulos para llevar la vida picaresca y libre a la que se siente llamado. Por tanto, el cambio supone tan sólo un rodeo para acabar en el mismo lugar: igual que Lázaro, Guzmán o Pablos, el deseo de Estebanillo es vivir lo mejor posible realizando para ello el mínimo esfuerzo necesario. Más aún, será preciso que el personaje se encuentre perdido en la Europa en guerra para que acepte el servicio a un amo (ocupación habitual de hidalgos arruinados como el del Lazarillo) como forma de ganarse la vida, aunque para ello tenga que perder la libertad. De esta manera, y a pesar de las teorías de parte de la crítica, la figura de Estebanillo se integra de lleno en el género picaresco, bien que avanzando de forma acorde con el tiempo en que la obra se escribe. Respecto de su personalidad, destacaremos tres rasgos: la absoluta falta de todo principio moral, la afición a la bebida y el deseo de acumular dinero, que le lleva a reunir, a lo largo de la narración, un auténtico catálogo de dones que aristócratas de toda Europa le han hecho, regalos que consisten exclusivamente en dinero y objetos de oro, frente a la presencia habitual de ropa, joyas y objetos suntuarios en los demás pícaros; esos presentes son importantes, además de por su valor, porque ayudan al fingimiento casi inherente al "oficio" picaresco. Frente a todos ellos, Estebanillo no sólo no pretende ser lo que no es, sino que muestra descaradamente lo que es. Esta falta de juicios morales fue el mayor escollo para la crítica decimonónica, escandalizada frecuentemente por la desfachatez con la que Estebanillo, tras renunciar a su honra de hidalgo, robaba, engañaba y bufoneaba a costa de propios y extraños a lo largo y ancho de toda Europa.

Posteriormente, en fechas que nos son más cercanas, parte de la crítica ha intentado analizar el personaje como una víctima social de los amos explotadores que exponía en sus memorias sus calamidades a fin de denunciar una situación brutal en la que el bufón era tratado como un objeto de burlas al que se maltrataba cuando y como se quería. Con esto choca el hecho de que el personaje aparezca consciente del mundo en el que se mete al aceptar el cargo de bufón de Piccolomini y sus constantes protestas de adhesión a la Casa de Austria, con cuyos miembros, tanto españoles como austríacos, alterna a lo largo de su carrera cortesana. Probablemente, nos hallamos ante una lectura viciada por la forma de entender el mundo del siglo XX. Al lector actual le horrorizan algunas de las burlas a las que Estebanillo es sometido (sin ir más lejos, el episodio del castillo de Rupelmunda, en el que se decide castrarlo, aunque la oportuna intervención de Cardenal-Infante D. Fernando de Austria lo impida), pero la situación de la época respecto a vasallos y siervos era entonces (y en algunos países de Europa lo sería incluso hasta principios de nuestro siglo) muy diferente y la consideración de tales siervos y vasallos como simples objetos permitía la realización de tales actos que no aparecen, ni mucho menos, sólo en el libro que nos ocupa. Sí que podemos ver en el narrador, sino un afán de denuncia que chocaría y mucho con el fin crematístico del libro, por la narración pormenorizada de estos hechos un deseo de recordar sus servicios a Piccolomini, así como las promesas que de favorecerlo en su invalidez le hizo al recibir el ducado de Amalfi.

G. Fernández San Emeterio

Bibliografía

  1. La Vida y Hechos de Estebanillo González. Ed. de Antonio Carreira y Jesús Antonio Cid. Madrid, 1990.
  2. M. S. ARREDONDO, "De Lazarillo a Estebanillo. Novedades Picarescas del Estebanillo González", en Revista de Filología Española, LXXXV, 1995.

Enciclopedia Universal Multimedia İMicronet S.A. 1998


Created: Monday, March 01, 1999, 1:30:39 PM Last Updated: Monday, March 01, 1999, 1:30:39 PM