Lazarillo de Tormes


Relato en prosa español, anónimo, publicado en 1554. Se tiene la casi total certeza de que en 1552 ó 1553 debió ver la luz alguna edición, hoy perdida. Las primeras de que tenemos noticia se publicaron en 1554 en Burgos (por Juan de Junta), Amberes (por Martín Nucio) y Alcalá de Henares (por Salcedo, con añadidos apócrifos), con el título de La vida del lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades.

Su fecha de composición se supone cercana a la de su publicación, aunque se alude en la obra a una expedición a los Gelves (hubo dos: en 1510 y 1520) y a unas Cortes de Toledo (hubo otras dos: 1525 y 1538) que tuvieron lugar años antes.

Su forma literaria se atiene al esquema exitoso por aquellos días de la epístola autobiográfica y que refleja la vida del entorno. Se compone de siete «tratados» que corresponden a otras tantas fases de la vida del pícaro. El protagonista, Lázaro, cuenta su vida desde su nacimiento en una aceña del río Tormes, hijo de un molinero ladrón y de una mujer de ligeras costumbres que, apenas viuda, se amancebó con un negro. Entregado al servicio de un ciego cruel y embaucador, Lázaro describe con enorme agudeza los engaños y burlas que cada uno hace del otro y su venganza y huida final. Su experiencia de criado con el avaro cura de Maqueda, que le mataba de hambre, avanza un paso más en su aprendizaje de las estrategias del pícaro. Aunque la más impactante y agudamente descrita de estas experiencias es la de su servicio a un pobre escudero, que vive disimulando su miseria, tan extrema que debe ser el propio Lázaro quien, compadecido de él, le lleve algún mendrugo de pan, antes de que su amo desaparezca, acosado por los acreedores. Tras la fugaz descripción de su servicio a un fraile de la Merced (al que veladamente se acusa de homosexual), se relatan, en el quinto tratado, las tretas de un clérigo vendedor de bulas que finge milagros para estafar a los rústicos. En el sexto tratado, el pícaro expone cómo pudo subir un peldaño en la escala social, tras servir a un maestro de pintar panderos y, sobre todo, a un capellán, junto al que pudo llevar una vida más equilibrada y ahorrativa. En el séptimo y último tratado cuenta su fugaz servicio a un alguacil, y su posterior obtención de un cargo de pregonero. Estando en éstas, se convierte en el marido cornudo y consentidor, por interés, de la criada y manceba del arcipreste de San Salvador, status supuestamente privilegiado que le ofrece la estabilidad necesaria para poner punto final al relato de sus «fortunas y adversidades».

La historia de Lázaro, el caso de que da cuenta a un etéreo "Vuestra Merced" es, por tanto, la relación de una vida vergonzante que se presenta como un verdadero cursus honorum. La escritura a modo de pseudoautobiografía epistolar es la clave de la obra y depende, en gran medida, del anonimato, que tiene, por tanto, clara razón de ser literaria y no ideológica, como se había pensado.

El Lazarillo de Tormes se ha atribuido, sin sólidas bases, a autores tales como fray Juan de Ortega, Diego Hurtado de Mendoza, Alfonso de Valdés, Sebastián de Horozco, Pedro de Rúa, Hernán Núñez o Lope de Rueda. También se ha discutido si el autor pudo ser un erasmista, un católico crítico con los desmanes de los malos clérigos o un converso que prefirió quedar en el anonimato; sin embargo, no cabe perder de vista el argumento de que hubo de ser, en todo caso, un escritor de hábil oficio, buen conocedor del Evangelio, del que hace abundantes citas irónicas, y extraordinariamente crítico con la sociedad cristiana de la época. ElLazarillo de Tormes transformó profundamente el panorama literario de una época que estaba dominada por los relatos de ficciones idealizantes y de contenido a menudo exótico (los caballerescos, sentimentales, moriscos, bizantinos, pastoriles), y que desde su publicación comenzó a reflejar mucho mejor la descarnada y compleja realidad social contemporánea.

Esta obra crea, por otro lado, el modelo de la novela picaresca española, consolidado definitivamente por el Guzmán de Alfarache, género que habría de contar con una muy fecunda tradición y con extraordinarios logros. A pesar de que los personajes del Lazarillo son, en cierto modo, arquetípicos, y muchas de las anécdotas son de comprobada raíz folklórica y cuentan con otros paralelos literarios, la caracterización psicológica, la pintura de tipos, la fresca recreación de situaciones, la viveza de su estilo y su lenguaje, alcanzan la perfección de las grandes obras maestras.

Bibliografía.

  1. Lazarillo de Tormes, ed. de Francisco Rico, Madrid: Cátedra, 1987.
  2. Bataillon, Marcel, Novedad y fecundidad del «Lazarillo de Tormes», Salamanca: Anaya, 1973.
  3. García de la Concha, Nueva lectura del «Lazarillo», Madrid: Castalia, 1981.
  4. Garrote Pérez, Francisco, Cómo leer «El Lazarillo de Tormes», Madrid: Ediciones Júcar, 1991.
  5. Lázaro Carreter, Fernando, «Lazarillo de Tormes» en la picaresca, Barcelona: Ariel, 1978.
  6. Rico, Francisco, Problemas del «Lazarillo», Madrid: Cátedra, 1988.

Enciclopedia Universal Multimedia ©Micronet S.A. 1998


Created: Monday, March 08, 1999, 12:07:12 PM Last Updated: Monday, March 08, 1999, 12:07:12 PM