Francesco Petrarca (1304-1374)


Escritor italiano. Nació en Arezzo y falleció en Arquà. Su padre se llamaba Petrarco y era notario florentino, exiliado de Florencia por los mismos motivos que Dante. Su madre se llamaba Eletta Canigiani. En 1311 los padres de Petrarca se trasladaron a Carpentras, cerca de Aviñón, por ser la sede de los papas. Su padre le envió a estudiar a Montpellier y después, junto a su hermano, marchó a estudiar leyes a Bolonia. En 1326 regresó a Francia. En Aviñón conoció a Laura, de quien siempre estuvo enamorado aunque no fue correspondido: ella le inspiró una gran parte de sus composiciones. Dilapidó el patrimonio paterno y no le quedó más remedio que tomar órdenes menores y dedicarse al estudio de los clásicos: leyó a Cicerón, Virgilio, Livio y, sobre todo, a San Agustín, aunque no se interesó por la escolástica. Fue nombrado capellán de familia en el año 1330 por el cardenal Giovanni Colonna, con quien viajó por toda Europa. Visitó París, Gante, Lieja, Aquisgrán, Colonia y Lyon. En 1337 visitó Roma por primera vez y quedó prendado de las antigüedades clásicas y cristianas. De regreso a Aviñón, se retiró a Vanchuse, donde había adquirido una casa. El deseo de una vida solitaria y alejada de pasiones terrenales (había tenido dos hijos), no le restaron para nada su prestigio político y cultural. Recibió, en 1340, el ofrecimiento de la coronación poética por la redacción parcial del poema África: naturalmente, escogió Roma. El 8 de abril de 1341 fue coronado de manos del senador Orso dell'Anguillara. Antes había estado en presencia del rey Roberto de Anjou leyendo episodios del poema. Estuvo hospedado por Azzo da Correggio, cerca de Parma, en Selvapiana. Allí redactó la primera parte de África. En 1342, de nuevo en Vanchuse, buscó la tranquilidad, pero el nacimiento de su hija y la conversión de su hermano Gherardo, acentuaron su crisis espiritual. Volvió a viajar, ésta vez a Nápoles por encargo del Papa.

En Verona descubrió textos ciceronianos, entre ellos las Epístolas de Ático. En 1347 partió hacia Roma atraído por la reforma de Cola di Rienzo, aunque el cariz de los acontecimientos le hicieron quedarse en Parma. En 1348 conoció la muerte de Laura debida a la peste que asolaba Europa. Siguió recorriendo Italia: visitó Capri, Ferrara, Padua, Mantua, Florencia. En todas partes se le recibía con honores. Volvió a Provenza por encargo del Papa en 1351. Allí escribió las primeras epístolas a Carlos IV de Bohemia. De 1353-61 fue huésped de los Visconti en Milán. En 1362 visitó Venecia y le dieron una casa a cambio de que donara todos sus libros cuando falleciera. En Venecia le visitó su amigo Boccacio. Abandonó Venecia tras discutir con cuatro jóvenes filósofos a quienes escribió De suis ipsius et multorum ignorantia. Se marchó de Venecia, pasó por Padua y finalmente se instaló en Arquà. A esta ciudad llegó su hija con el marido, viviendo unos años felices y muy tranquilo. Petrarca permaneció en ésta ciudad hasta su muerte.

Obras latinas

Las obras latinas, prosas y poemas, son más numerosas que su producción en vulgar, toda ella en verso. Es muy importante su epistolario donde, sugestionado por Cicerón y Séneca, quería pasar como ellos a la historia. Publicó 24 libros de epístolas: Rerum familiarum, con 350 cartas, algunas incluso en verso, escritas entre 1325-1366. De las Familiares, excluyó 19 cartas, tituladas Sine nomine, sobre la curia de Aviñón. Existen otras 120 epístolas Rerum senilium, reunidas en 17 libros, escritas entre 1361-1374, posiblemente con ellas quisiera concluir Epístola ad posteros o Posteritati, que nos ha llegado aparte y es una autobiografía hasta el 1371. Hay 57 cartas, las Variae y 66 Epistolae metricae, en hexámetros; junto a ellas se sitúan las 12 églogas del Bucolicum carmen, 1346-48, sobre temas históricos, inspirados en Virgilio. Dirigió varias epístolas a personajes relevantes, como son: al médico de Clemente VI Invectivae contra medicum, 1352-53; Invectiva contra quendam magni status hominem sed nullíus scientiae aut virtutis, 1355, contra el cardenal Jean de Caraman; De suis ipsius et multorum ignorantia, 1367, defensa de los principios agustinianos frente al averroísmo; Invectiva contra eum qui maledixit Italiae, contra Jean de Hesdin. Pretendió resucitar la épica clásica al modo de Virgilio con el poema África, sobre la segunda guerra púnica. Inició en Vanchuse una especie de comentario histórico-erudito en prosa al poema De viris illustribus, 1338; sólo quedan 23 biografías de personajes romanos, 12 del Antiguo Testamento y 2 personajes mitológicos. Incompleta es la obra Rerum memorandum libri, 1343-45, sobre anécdotas históricas. No tiene mucho interés el Itinerarium breve de Ianua ad Ierusalem et terram sanctam, 1358, especie de guía para moverse por Tierra Santa.

De 1346 es De vita solitaria, en dos libros, de 8 y 15 capítulos respectivamente, sobre la soledad del literato. Dedicó a su hermano Gherardo y a los cartujos de Montrieux De otio religioso, 1347. De un gran fervor religioso son los Psalmi poenitentiales, 1348. El más medieval de todos sus tratados es De remediis utriusque fortunae, 1354-1366, para saber como resistir las adversidades a través de remedios estoicos. El testamento espiritual de Petrarca lo constituye De secreto conflictu curarum mearum o Secretum, lo redactó en 1342-43 y lo retocó en Milán en 1353-1358. Consta de tres libros y trata sobre discusiones inventadas con san Agustín. Por tanto, es un libro de profunda meditación cristiana sobre la muerte.

El Cancionero y Los Triunfos

Dedicó toda la vida a componer el Cancionero, desde 1335 hasta su muerte. La redacción más tardía del Cancionero es Rerum vulgarium fragmenta que consta de 317 sonetos, 29 canciones, 9 sextinas, 7 baladas y 4 madrigales. Las poesías excluidas fueron reunidas en Rimas dispersas o extravagantes. La canción I'vo pensando, et nel penser m'assale divide el Cancionero en dos partes: en vida y en muerte de Laura. No canta la pasión en el nacimiento y desarrollo, sino más bien su alma inquieta, de psicología frágil, en conflicto entre el ideal y la realidad. Obtuvo una unidad estilística de admirable equilibrio: por una parte rechazó las asperezas realistas dantescas, por otra englobó las experiencias de la poesía provenzal cortés y del stilnovo. Más decepcionante es el poema en vulgar Triunfos, iniciado antes de 1340 y terminado en 1374; consta de seis cuadros: el Triunfo del Amor, del Pudor, de la Muerte, de la Fama, del Tiempo, y de la Eternidad. Está en la línea de los poemas medievales alegórico-didácticos. Del poema sólo merecen la pena algunas partes líricas.

Difusión
La difusión fue enorme no sólo en Italia sino en toda Europa; el fenómeno denominado petrarquismo se extendió rápidamente. Su amor por los clásicos anunció el advenimiento del humanismo. Su humanismo es un hecho de conciencia y de moral: desde lo externo buscó el interior del hombre.

Enciclopedia Universal Multimedia İMicronet S.A. 1998


Created: Friday, March 12, 1999, 10:57:30 AM Last Updated: Friday, March 12, 1999, 10:57:30 AM