LA COLECCIÓN FOULCHÉ-DELBOSC DE LA BIBLIOTECA NACIONAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA. CATALOGACIÓN Y EDICIÓN ELECTRÓNICA

Francisco A. Marcos-Marín

Universidad Autónoma de Madrid (España)


  Raymond Foulché-Delbosc. Retrato al carboncillo por R. Casas  

versión revisada el 2-12-1998

      La Filología y la Documentación, disciplinas que siempre tuvieron que relacionarse, lo hacen más hoy día, por las exigencias del trabajo electrónico. La Filología Electrónica se va configurando rápidamente como una nueva rama de la ciencia y, como tal, requiere sus propios campos de experimentación, adecuados a su dimensión cambiante y utilitaria, la cual exige un marco empírico concreto y cerrado, cada vez más difícil de encontrar, puesto que los filólogos han dedicado siglos al análisis de todo posible texto o colección, aparentemente. A veces, sin embargo, el estudioso se encuentra ante esa posibilidad real y ha de enfrentarse al reto que supone poder aplicar toda una serie de nuevos instrumentos al análisis de un universo suficientemente grande y autocontenido. Probar la validez de una nueva manera de hacer Filología requiere disponer de un nuevo conjunto de elementos para el experimento que, en este campo, sólo puede encontrarse en una biblioteca nueva, que no haya sido explotada por una metodología pasada, para poder estudiar con toda libertad sus resultados. Esta es la circunstancia que se produce hoy en Buenos Aires, donde un grupo de investigación hispano-argentino1 trabaja en la catalogación, presentación electrónica y estudio de la Colección Foulché-Delbosc, en la Sala del Tesoro de la Biblioteca Nacional. El proyecto se enmarca en el Acuerdo Bilateral de Cooperación Cultural entre la República Argentina y España y está financiado por diversas instituciones2 de los dos países.
      Raymond Foulché-Delbosc fue uno de los principales hispanistas franceses de todos los tiempos. Desarrolló su actividad predominantemente durante finales del siglo XIX y primer tercio del siglo XX. Fundó en 1894 una muy conocida revista científica, la Revue Hispanique, donde publicó, bajo su nombre y una variada gama de pseudónimos, ediciones y estudios de textos clásicos españoles. Muchos de los libros estudiados eran parte de su biblioteca personal. Tras su muerte, la mayor parte de la magnífica colección que logró reunir fue subastada los días 12-17 de octubre de 1936 en el Hotel Drouot de París, bajo la asistencia del experto Georges Andrieux. Como el catálogo de la subasta está publicado, fue siempre conocido el contenido de esa biblioteca en aquel momento3, a partir del cual la mayoría de los estudiosos perdieron la pista de un número considerable de esos libros, que pasaron a considerarse "desaparecidos" en bibliografías, catálogos y bases de datos dedicados al español medieval, clásico y moderno. Nadie parecía saber quién compró más de mil doscientos de esos códices, cuáles eran ni cuál fue su paradero.
 

El fondo Foulché-Delbosc de la Biblioteca Nacional Argentina

      En el invierno austral de 1996, los profesores Arthur Askins y Harvey Sharrer, ambos de la Universidad de California, en Berkeley y Santa Bárbara, respectivamente, en su búsqueda de manuscritos para las bases de datos incluidas en Philobiblon4, en particular manuscritos de autores portugueses, visitaron el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional en la calle de Agüero, un nombre probablemente auspicioso. Al consultar los ficheros de la Sala del Tesoro, advirtieron que varias fichas incluían la indicación FD en su signatura.
      Es justo expresar ahora toda la admiración que provoca la talla de investigadores que, en ese entorno y con ese solo dato, son capaces de establecer de pronto la relación entre una ficha de una biblioteca de América del Sur que lleva las letras FD y una subasta celebrada hacía sesenta años en París y hallar el eslabón perdido con la parte de la colección Foulché-Delbosc cuyo destino se ignoraba por la mayoría de los especialistas. Podríamos hacer un juego de palabras y decir que la búsqueda del tesoro había empezado en el lugar adecuado. Más valioso todavía, humanamente, es que no mantuvieran el hallazgo para su coleto, sino que lo comunicaran inmediatamente, aprovechando el marco del Congreso Internacional de medievalistas que se celebraba, como cada tres años, en la Universidad Católica, en  Buenos Aires.
      Gracias a la relación establecida entre Arthur Askins y nuestros colaboradores en la capital argentina, desde los días de ADMYTE, y a la información de la que tomó nota inmediatamente Georgina Olivetto, se pudo empezar el trabajo en la Biblioteca Nacional, con la ayuda de Hugo Acevedo y el personal de la Sala del Tesoro y el apoyo de Roberto Casazza, como asesor de la Dirección. La idea, dadas las dimensiones del Fondo, fue lanzar un proyecto de investigación conjunto apoyado por los gobiernos de Argentina y España, como finalmente se hizo, con los respaldos respectivos de la Secretaría de Cultura de la Nación y el Ministerio de Educación y Cultura, según dijimos en nota anterior. El producto final tendrá en cuenta la nueva etapa en la que vive la Filología, por lo que, además de presentarse como un catálogo impreso, al modo tradicional, será también accesible en formato electrónico, lo que implica facsímiles digitales de, por lo menos, algunas páginas escogidas y transcripciones de fragmentos de diversos manuscritos, con la intención de completarlo con un CD de las obras fundamentales, en reproducción facsimilar y transcripción.
      El punto de partida del trabajo del equipo de investigación Foulché-Delbosc en la Biblioteca Nacional Argentina es concreto: el redescubrimiento, sesenta años después, de la ubicación de gran parte de los libros subastados en Paris en 1936 y la necesidad de dar acceso a ellos a los investigadores. Una vez más hay que repetir que no es cierto que nadie supiera que estaban en Buenos Aires. Se habían publicado por lo menos cuatro notas desde su adquisición, las cuales, al parecer, no llegaron al público adecuado. La adquisición fue reseñada debidamente en la Memoria de la Biblioteca Nacional correspondiente a 19365, y en 1937, en el primer cuaderno de la Revista de la Biblioteca Nacional6, publicada de nuevo bajo la dirección de Gustavo Martínez Zuviría (Hugo Wast), Director de la Biblioteca Nacional Argentina 1931-1955  Gustavo Martínez Zuviría7, después del largo período de silencio subsecuente a la publicación del último número de los Anales de la Biblioteca Nacional, que había dirigido  Paul Groussac. Los ejemplares ingresaron en 1937 en la "sala de reservados", hoy día Sala del Tesoro, como Colección F-D8. En 1992 se hizo una nueva referencia a la colección9, aunque muy breve y publicada en un medio de difusión limitada. Después del traslado a la nueva ubicación de la Biblioteca, Hugo Acevedo10 escribió el capítulo sobre la historia de la Biblioteca Nacional Argentina publicada en el volumen conjunto que editó la Asociación de Bibliotecas Nacionales Iberoamericanas,  ABINIA, en el cual se refirió a la adquisición del Fondo en 1936 y destacó, entre otros tesoros bibliográficos, "varias ediciones de La Celestina", con una referencia especial al volumen de "Sevilla 1502", uno de los tres ejemplares conservados de esa impresión11.
      Cuando se redescubrió la colección en 1996 y se reconoció debidamente su importancia, existían dos fuentes de información sobre su contenido: las fichas de cartulina de 1937, cuya información se limitaba a lo usual en un fichero tradicional de ese tipo, y los datos contenidos en el catálogo de la subasta. En el primer caso, las fichas, sólo se incluía el primer título, en caso de que hubiera varias obras encuadernadas bajo la misma tapa. En lo que respecta al catálogo de la subasta, no podía haber indicación de quién era el comprador ni de qué títulos, naturalmente, por lo que no están separados los libros adquiridos para Buenos Aires. Los detalles de las comptras, en cualquier caso, son recuperables: Isabel Jones, la viuda de Foulché-Delbosc, guardó un ejemplar del Catálogo en el que había escrito los nombres de los compradores en la subasta. Donó ese ejemplar a la Biblioteca de la Universidad de Toronto, donde se conserva. En cuanto a la información general del catálogo de la subasta, si bien es cierto que en algunos casos hay bastantes datos sobre el contenido, esta información no es ni exhaustiva ni completa, además de estar orientada a la venta y no al estudio. Tampoco había, por supuesto, ninguna información sobre la localización y signaturas de los libros en la Biblioteca Nacional, a menos que se pudiera usar directamente el fichero, es decir, que se supiera previamente qué buscar. Georgina Olivetto, con la ayuda de Arthur Askins, realizó la pesada tarea de preparar las listas de concordancias entre las fichas y el catálogo de la subasta, como primer paso en nuestro trabajo de catalogación exhaustiva del fondo. Para ello contó con la valiosísima ayuda de Hugo Acevedo, excelente conocedor de los depósitos de la Biblioteca Nacional.

      Con esas tablas de correspondencias en nuestras manos, pudimos empezar a preparar cómo detallar a la comunidad científica el contenido de la colección. Como ya dijimos, muchos de los libros se daban por perdidos: la subasta se celebró en 1936. Después de esa fecha, los tiempos no fueron pacíficos, ni en España ni en el resto del mundo. Muchos investigadores supusieron que los códices podían haber sido destruidos. Incluso quienes sabían que había una colección Foulché-Delbosc en Buenos Aires no tenían modo de saber de cuántos libros consistía o en qué condiciones estaba, a menos que visitaran la Biblioteca e investigaran desde los ficheros de la Sala del Tesoro.

      Aunque los tiempos están cambiando muy deprisa, editar el catálogo en formato de libro es necesario todavía, por más que sea insuficiente. Hemos de establecer un vínculo entre la nueva Filología y la tradicional, lo que hacemos mediante un patrón que pueda llegar a tres metas: la publicación impresa, la incorporación al catálogo general de la Biblioteca Nacional, que usa Micro-Isis como su sistema de base de datos, y el acceso interactivo por Internet, en un URL particular. Otro requisito es preparar un sistema que pueda incluir texto e imágenes.

      Sabemos de la existencia de un grupo de la Text Encoding Initiative que prepara una propuesta en SGML para catalogar colecciones de libros antiguos12 y estamos dispuestos a traducir nuestro sistema a ese formato en el futuro. Philobiblon, entretanto, ha evolucionado desde las posibilidades limitadas de MS-DOS hasta las de su nueva presentación en Internet (que no tiene algunos de los límites anteriores, como los de memoria, pero sí otros, como el hecho de que no se pueda buscar en todos los campos ni seguir todos los vínculos de relaciones, todavía). Arthur Askins anuncia la preparación de un CD-ROM con una versión nueva y Charles Faulhaber, como director de la Bancroft Library, en Berkeley, nos ofreció amablemente cuanta colaboración necesitáramos para el proyecto, siguiendo una línea fructífera en el pasado. Dadas las circunstancias, optados inicialmente por un patrón inicial en modo texto, para pasar muy poco después a una plantilla en HTML, ya que es una fórmula más fácil para trabajar con distintos editores o procesadores, para aplicarle inmediatamente las posibilidades de los hojeadores habituales, Netscape y Explorer, y para su (pensamos que inmediata) adaptación a otros entornos, sean los de las bases de datos (por ejemplo mediante SGML2TACT) o los de SGML o XML.

La opción interactiva
 
      Frente al patrón de ficha impresa, la presentación interactiva electrónica puede ofrecer posibilidades más ricas. Tras abrir el hipertexto, las opciones inmediatas nos dirigen hacia los vínculos iniciales. En primer lugar, la interrogación de la base de datos, para construir nuestros propios índices, según los parámetros que elijamos al relacionar los distintos campos del patrón. Técnicamente, esto puede lograrse con un conjunto de pequeños programas o CGIs que desarrollen diferentes opciones de búsqueda y presentación de los datos. Un segundo enlace puede llevarnos al texto de la obra, su transcripción, preferiblemente de tipo paleográfico. El tercer tipo de enlace es el que nos lleva al facsímil, a la reproducción del libro, por lo general en los formatos de imágenes TIFF comprimido o JPEG. A partir de esos primeros vínculos, se abren tantas posibilidades como dependen de la fórmula reducida (V * (N-1)2), siendo V el número de vínculos y N el número de campos y vínculos. Naturalmente, no será necesario desarrollarlas todas, ni siquiera tendría interés desarrollar la fórmula ampliada (N * (N-1)2), pero la posibilidad numérica existe.
      Para quienes conocen nuestro trabajo previo estará ahora claro que lo anterior implica un desarrollo muy amplio del formato de ADMYTE. La reproducción digital tiene a su favor el ser mucho más exacta que la capacidad humana de visión, lo que se traduce en que podemos almacenar la información en una definición muy precisa, mientras que, para su presentación al ojo humano, basta con una definición mucho menor. Una regla fácil nos dice que es suficiente con almacenar la imagen a una resolución que doble la de su presentación. Si almacenamos a  600 dpi13, pongamos por caso, obtendremos impresiones a  300 dpi, una calidad que es inferior a la de una impresora láser media, pero que ya mejora la de la fotocopia convencional. La  reproducción digital, aprovechemos para decirlo, no supone ningún daño para los ejemplares, lo que la diferencia también del daño que sufren en otros procesos habituales, como la fotocopia.
      El proyecto de catalogación y difusión electrónica del Fondo Foulché-Delbosc no se limita a un proyecto de documentación, que ya sería suficientemente útil, sino que aspira a cumplir dos nuevos requisitos de la función de las bibliotecas en la era digital: facilitar esa información a los usuarios a través del acceso remoto o la difusión electrónica de la información, y evitar un uso excesivo e innecesario de los documentos, con el consiguiente desgaste y peligro de destrucción, sin merma del servicio al investigador.
 


NOTAS


1.  Damos a continuación los nombres de los miembros del equipo y las siglas que los representan en las fichas que completan para la confección del Catálogo del Fondo. Francisco Marcos Marín (FMM), como director, representa a la Universidad Autónoma de Madrid y a la Agencia Española de Cooperación Internacional. Georgina Olivetto (GO), de la Universidad de Buenos Aires y el SECRIT, Seminario de Crítica Textual del CONICET, y Verónica Zumárraga (VZ), de la Universidad Católica Argentina, son los dos miembros argentinos permanentes del equipo. Resultaron imprescindibles la generosidad y colaboración desinteresada de Arthur Askins, de la Universidad de California en Berkeley, como inmediatamente explicaremos. Aunque el trabajo se inició oficialmente el primero de julio de 1998, GO empezó a trabajar en las tablas de correspondencias en 1996, FMM diseñó el modelo de ficha y, desde julio de 1997, FMM y GO empezaron a redactar el nuevo Catálogo del Fondo Foulché-Delbosc en la Sala del Tesoro de la Biblioteca Nacional Argentina. Puede consultarse una exposición más extensa de la colección Foulché-Delbosc y las circunstancias de su recuperación, con su contexto electrónico y marcos de investigación, en nuestro trabajo en prensa en el Boletín de la Academia Argentina de Letras1998, "Presente y futuro de la Filología Electrónica en la recuperación de la colección Foulché-Delbosc de la Biblioteca Nacional Argentina. Con un ejemplo del Ms FD247: una loa y doce autos sacramentales de Calderón".

2.  La Agencia Española de Cooperación Internacional, AECI, la Secretaría de Cultura de la Nación, Presidencia de la República Argentina, la Secretaría de Estado de Universidades, Ministerio de Educación y Cultura de España (PR1997-0019 0023659550), la Universidad Autónoma de Madrid y la Biblioteca Nacional de la República Argentina. Es de justicia resaltar la deuda con el interés y apoyo explícitos de dos personalidades como Esperanza Aguirre, Ministra de Educación y Cultura de España, y Beatriz K. de Gutiérrez-Walker, Secretaria de Cultura de la Nación de la Presidencia de la República Argentina. Ambas dieron un entusiasta apoyo al proyecto desde el momento en que lo presentamos.

3.  El Catálogo, publicado en Mayenne: Imprimerie Floch, 1936, tenía como antecedente una publicación previa: Catalogue de la Bibliothèque Hispanique de M. R. Foulché-Delbosc. Abbeville: Imprimerie F. Paillart, 1920.

4.  Philobiblon es el desarrollo informático de un proyecto que se inició, en forma impresa y con un planteamiento más modesto como  BOOST, Bibliography of Old Spanish Texts, que llegó a su tercera edición como libro, editado por el Hispanic Seminary of Medieval Studies in Madison, Wisconsin, y es instrumento imprescindible para cualquier biblioteca interesada en libros medievales escritos en castellano, catalán, gallego o portugués. Philobiblon, desarrollado como una base de datos relacional en Advanced Revelation, diseñada por John May, admite más de 350 campos interrelacionados. También permite el manejo interactivo de tres bibliografías distintas: BETA, Bibliografía Española de Textos Antiguos, BITECA, Bibliografía de Textos Catalans Antics, y BITAGAP, Bibliografia de Textos Antigos Galegos e Portugueses. BETA es responsabilidad de Charles B. Faulhaber, Ángel Gómez Moreno, Ángela Moll Dexeus y Antonio Cortijo. BITAGAP de Arthur L-F. Askins, Harvey L. Sharrer, Martha E. Schaffer y Aida F. Dias. BITECA es obra de Vicenç Beltrán, Gemma Avenoza y la llorada Beatrice Concheff. El  sistema está disponible ahora en dos versiones. La más breve y fácil es la que puede ejecutarse directamente en la World Wide Web, su URL (localizador de recursos universal) es: http://sunsite.berkeley.edu/PhiloBiblon/phhm.html. La versión más amplia se distribuyó con el CD ADMYTE-0, en 1993, y se ha actualizado en varias ocasiones desde entonces, con nuevas versiones del programa, que funciona bajo DOS, directamente, o en una ventana, en un sistema operativo de 32 bits, como Windows, en sus versiones 95, 98 o NT. ADMYTE, es el Archivo Digital de manuscritos y textos españoles, una colección de CDs con textos transcriptos, facsímiles digitales completos e instrumentos de bibliografía e investigación. Al igual que el disco I, de 1992, el disco 0  fue preparado por Francisco Marcos Marín, director científico de ADMYTE, Gerardo Meiro, Charles B. Faulhaber, John Nitti, Ángel Gómez Moreno, Julián Martín Abad  y Aurora Martín de Santa Olalla, CD-rom, Madrid: Micronet, 1993. A partir de 1997, Antonio Cortijo Ocaña, de la Universidad de California en Santa Bárbara, se hizo cargo de la Secretaría Científica de ADMYTE. Vid. F. Marcos Marín: Informática y Humanidades, Madrid: Gredos, 1994, El Comentario Filológico con Apoyo Informático, Madrid: Síntesis, 1996, el prólogo y notas de su edición del Cantar de Mio Cid, Madrid: Biblioteca Nueva, 1997, y el localizador http://www.lllf.uam.es/~fmarcos/informes/admyte/admyteix.html.

5La Biblioteca Nacional en 1936. Memoria elevada al Excmo. Señor Ministro de Justicia e Instrucción Pública Dr. D. Jorge De la Torre. Buenos Aires: Imprenta de la Biblioteca Nacional, 1937, 11-13.

6.  "La Biblioteca Nacional durante el quinquenio 1932-1936." Revista de la Biblioteca Nacional I.1 (enero-marzo 1937): 206.

7.  Cuyo pseudónimo era Hugo Wast. Nacido en Córdoba, Argentina, el 23 de octubre de 1883, fue director de la Biblioteca Nacional desde el 30 de octubre de 1931, designado por el gobierno de facto del general José Félix Uriburu, hasta el 30 de marzo de 1955, salvo unos cortos períodos en 1941 y 1943. En el primero de ellos fue interventor federal en la provincia de Catamarca. En el segundo fue ministro de Justicia e Instrucción Pública en otro gobierno de facto, el del general Pedro Pablo Ramírez. Falleció en 1962. Cfr. Horacio Salas, Biblioteca Nacional Argentina, Buenos Aires: Manrique Zago ediciones, 1997, págs. 80-82. La persona que hizo la compra en la subasta por encargo del gobierno argentino fue Jorge Max Rohde, bien conocido en los círculos intelectuales de Buenos Aires.

8.  A partir de ese momento fueron registrados y se realizaron las correspondientes fichas para su inclusión en el fichero de la entonces Sala de Reservados, hoy del Tesoro, de la Biblioteca Nacional. Carecía por ello de todo fundamento la noticia publicada por el diario La Nación de Buenos Aires el día 25 de julio de 1998, pág. 15, sobre un inexistente desorden. Hubo una simple pérdida de la pista de unos libros que, sin embargo, estaban ahí y estaban bien cuidados. Milton A. Buchanan incluyó una referencia en sus "Bibliographical Notes," Hispanic Review, 9, 1941, 228-230. Otras referencias indican que había quién tenía idea de la colección y su contenido, en la Biblioteca, del mismo modo que su microfilmación se incluyó, casi para todos los títulos, en el plan de microfilmación del fondo antiguo de la Biblioteca, desarrollado con asistencia del gobierno alemán. Aunque la calidad del microfilme no es excelente y es un medio que sufre con el tiempo, por lo que debe ser sustituido por un procedimiento digital, los pasos básicos para la preservación del fondo se han ido dando en todo momento. En nuestro trabajo en el Boletín de la Academia Argentina de Letras, incluimos la noticia de la adquisición, tal como se publicó en 1937, en  la Memoria correspondiente a 1936.

9.  Ofelia N. Salgado,  "Buenos Aires, Bibliothèque Nationale (Mexico 564, 1097 Buenos Aires, Argentine). Fonds Raymond Foulché-Delbosc." Nouvelles du Livre Ancien 71 (été, 1992), 5-6.

10.   Hugo Acevedo, "Biblioteca Nacional de Argentina". En: Historia de las Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica: pasado y presente. Asociación de Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica (ABINIA). Edición de José G. Moreno de Alba y Elsa M. Ramírez Leyva. México: UNAM, 1995 (2 ed.), pp. 3-24, esp. 15-16. Jack Weiner incluyó una nota acerca de la colección en su artículo "Sebastián de Horozco (1510-1579) y su Prouerbios y Consejos que Qualquier Padre Deue Dar a su Hijo (Salamanca, 1607): Estudio y Edición," Annali, Sezione Romanza XXXVIII, 1996, n. 2, 431-450.

11.  Para las ediciones de Celestina en este fondo, cfr. Georgina Olivetto "Las ediciones de Celestina de la colección Foulché-Delbosc en la Biblioteca Nacional de la República Argentina", Celestinesca, 1997, cuya aparición está anunciada en 1998.

12.  Los lectores encontrarán amplias referencias a la Text Encoding Initiative y SGML (Standard Generalized Markup Language) en FMM Informática y Humanidades, 1994. También pueden acceder directamente a las direcciones de Internet (URL): http://www.uic.edu/orgs/tei/ y http://www.softquad.co.uk/htmlsgml/s-sites.htm.

13.   dpi, dots per inch, puntos por pulgada, medida estándar.
 



MODELO DE FICHA PARA UN MANUSCRITO


  1. CNUM:
    [número sólo para textos medievales recogidos en Philobiblon]
    BOOST:
    [número sólo para textos de la Bibliografía Española de Textos Antiguos, BETA]
    Autor:
    Título:
    Otros títulos por los que es conocido:
    Idioma:
    español
    No Catálogo Subasta:
    BN Argentina:
    FD [signatura] (R [número de microfilme, si existe] )
    Lugar:
    Fecha:
    Fecha de copia:
    Traductor:
    Copista:
    Editor:
    Impresor:
    Colofón:
    Proveniencia:
    1. Raymond Foulché-Delbosc.
    Notas al libro (encuadernado con/ocupa ff ...):
    [descripción pormenorizada de los de varias obras]
    Estado general:
       MANID:
    [clave de Philobiblon, si existe]
       TEXID:
    [clave de Philobiblon, si existe]
       Manuscrito:
    _X_
       Impreso:
    ___
    Soporte (papel, vitela, etc):
    papel
    Filigranas:
    Tipo textual:
       prosa
    ___
       verso
    ___
       Forma poética:
       Tipos estróficos:
    Género expreso (si lo dice en el libro):
    Incipit:
    [Si se trata de una obra poética, se incluye aquí la tabla de títulos y primeros versos]
    Explicit:
    Formato:
       dimensiones:
       columnas:
        caja:
       foliación:
       líneas por folio:
       tipo de letra:
       tamaño:
       tintas:
       rúbricas:
       iniciales:
       ilustraciones/grabados:
    Encuadernación:
       material:
       encuadernador:
    Otras marcas, sellos, etc:
    • Sellos rojos y negros de la Biblioteca Nacional.
    Bibliografía:
    Biografía:
    Historia del registro:
       fecha de entrada:
       por: [siglas de los redactores]
       fecha de revisión:
       por: [siglas de los revisores]
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    Observaciones:


FACSÍMIL Y TRANSCRIPCIÓN EN ADMYTE

ADMYTE-I: Aelio Antonio de Nebrija, Institutiones Latinae


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